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Año 1 #3 Diciembre 2014

El niño. Ensayo de familia

Cada uno pertenece al país de su infancia. En algún momento, quizá adultos, ubicamos los rostros en su lugar. Padre, madre, tío, prima. Muxica ensaya sobre la familia. Su texto se titula El niño. Mueve y remueve los rostros y las funciones. Con piedad, y sin piedad.

Editorial Bajo la luna, Buenos Aires, 2011.

El ensayo I

El bisabuelo

El niño agacha la cabeza urdiendo la imagen que justifique
su proceder perlongando la cintura del vaso

o el cuero de las mejillas de las vacas
extraído a cuchillo,
esfera erudita su mano prestigiosa
de sastre cuereador,
cuando, acierto de repertorio familiar,
una llamada de mujer organiza el almuerzo
moviendo, res mansa, la osamenta del bisabuelo
sentado ahora a la cabecera de la mesa
diciendo que no sólo de carne vive el hombre
y que la mayoría muere antes de haber adquirido un carácter
también le dice que los niños son libres
y la familia una suposición.

Los parientes de Galicia

El niño no necesita quien traduzca
el idioma de las rías,
para explicar la mecánica de la fuerza primitiva
en la marejada,
lo gravitable donde ejercen su acción
las causas individuales o colectivas
que determinan la marcha de los peces,
donde la presión, la cohesión y la elasticidad,
fenómenos vitales bajo la influencia de la excitación,
son cualidades acuáticas que forman el carácter del cardumen


dolorosa muchedumbre que nada hacia la nada,


dice la abuela con desdén
y hace señas al cielo sobre aquello que la quimera no ve.


Los parientes de Burdeos

Vi las sagradas coronas
de la gloria

profanadas en la frente vulgar.

Friedrich Schiller

Fue la primera mentira familiar

que deja escapar la prima

contando que los parientes franceses

por vía materna

transportan una enorme cantidad de toneles

de vino o de brandy

y que pensar en los barcos es mejor

que pensar en cualquier cosa de labranza

también le dice que ese costado francés
de la familia sabe de ballenas, de reyes de la Polinesia,
de salmones, de telas tan genuinas, delicadas y absorbentes
como el contrabando de labios

su charla demuestra
una incuestionable autoridad
sobre la familia del niño
que no puede dormir y defenderse.

La cuñada miope

Todo necesita un segundo repaso visual
y un frotamiento de paño a los cristales
sometida por la sombra
dice, resignada, que ver
es sólo comprobación de lo aparente

debe ser cierto, piensa el niño,
porque tiene su misma libertad
para el miedo frente a lo inconmensurable.

* * * 

El ensayo II

Los principios punitivos de la abuela

Los principios punitivos de la abuela

La ausencia de caramelos en el potiche azul
del comedor presagia un mal domingo

jugando, en el menor tiempo que se puede esperar,
el niño aprende a deducir con facilidad los principios evidentes.

Los perros guardianes del primo de Berazategui

Cada vez que los perros ladran el primo dice
que están "ganándose el pan"

reserva para ellos el incómodo lugar
de trabajadores de la vigilancia

el niño cree que las fieras desperdician su naturaleza
si deben cuidar a una persona tan poco talentosa
y apegada a proteger bienes que el instinto rechaza de suyo.

* * *

El Ensayo III

Las mínimas del abuelo

Las máximas hacen pie en la necesidad,
dice el abuelo, considerándolas siempre débiles
ya que, según su entender, tratan de fijar
ingenuamente el valor de las acciones

las acciones son los únicos fragmentos del mundo
que no debes pasar por alto, afirma frente al niño,
metiéndose la camisa dentro del pantalón,
hasta escrudiñar en sus fundillos aquello que estima
su mínima y primitiva relación de carnalidad


se tantea la entrepierna
y repite que ese es el único verbo con cuerpo.


La respuesta que la abuela no hizo esperar

¿quién puede amontonar tantas observaciones
en una cabeza hueca?
refunfuña la abuela mientras peina al niño
como si ese talento que el viejo menea
en los fundillos
le proporcionara algún cultivo
para hacerlo un hombre útil en todos los aspectos. 

* * *

El ensayo IV

Las plantas de la tía del campo

Manos dúctiles acomodan el jardín verde
matizado con el color de la calabaza

o del ajo, cuya blancura pasará por el mortero panzón
para dar sabor legítimo a las fiestas familiares
la tía explica que una semilla sometida a la acción
de la luz, el calor, la humedad, debe germinar
y crecer hasta convertirse en planta o bulbo,
y que si bien las funciones orgánicas
pueden ser distinguidas las unas de las otras
entre ellas existe un contacto fino e invisible

cada una de sus plantas lleva el nombre
de un familiar, vivo o muerto

prepara la maceta con albahaca
mientras el niño espera alegre
la nueva germinación.


La necesidad del suegro o el pariente obligado

Su necedad es tal
que cuando dice tierra habla de tierra
y si piensa en agua tiene sed
a eso, extrañamente, lo llama claridad

cree que las máximas tienen un sentido general
y su entendimiento excluye todo móvil
de ponderación abstracta por sobre las normas prácticas
aceptando lo sucesivo y lo simple

viene a la casa preguntando por su hija

desconoce la humildad
frente al sentido angélico de los sucesos

o la adivinación
que no ocurre en perfecta armonía con su futuro,
y nada entiende de vaticinios
negado por la preocupación
de las consecuencias cotidianas
viene preguntando por su hija y el hermano del niño;
mitad luz, mitad misterio,
maldice la huida de los jóvenes por el arco iris
hacia la maravilla del presagio
siguiendo un dispositivo impropio
en que las cosas se le revelan una vez que han pasado.


La narración mágica del hermano que regresó marino

Habla de continentes, de islas y fondeaderos
andando siempre con una tablilla brillante
suave y flexible donde la hidrografía
está mejor expuesta que en cualquier colegio universitario

mientras toma cerveza, una bebida hecha de grano,
le cuenta de naranjas escarlatas y otras frutas exóticas
las que trae dejando en esos lejanos lugares
su equivalente en mercancías


relata que antes la navegación mundial,
sobre todo respecto a los viajes largos,
era mucho mayor que en la actualidad

que unos pocos hombres sobrevivientes
del diluvio universal liberaron su navegación
gracias a las emanaciones de los objetos vistos
para dar confianza y precipitarse nuevamente a las aguas

extrañamente sólo habla de los peligros en tierra
como Jonás arrojado a tierra desde el vientre de la ballena.

* * *

Ensayo V

El tío anatomista

La familia es un mosaico de intestinos, brazos,
vientres, manos, hígados, cerebros, corazones
y otros objetos mecánicos y sensibles
que contradictoriamente se someten a la autopsia
de quien la abandona
produciendo un corte cirujano


todo es más ostensible cuando pasan los años,
los sentidos de los viejos se van apagando
y los jóvenes sólo reconocen como héroes
a quienes atienden sus caprichos


la acción de la inercia no está determinada
por causa ninguna


quién reconstruirá el conjunto orgánico,
le pregunta el tío,
si se pierde el espesor del entendimiento


cierta congoja le indica al niño
que es imposible calcular aquello
que se solicita y se excluye mutuamente.


La anatomía del ojo del bisabuelo

Como Edipo, el minusválido,
experimenta la vergüenza de la sombra
en su cuerpo
mucho antes que la ciencia

las cosas visibles lo afectan más vivamente
que la esperanza de lo invisible
porque cuando el ojo se mueve
más rápido que las lámparas
comprueba el calor de la luz
y el frío de la oscuridad
mutando de una a otra experiencia
con variables motrices y mentales
que muestran el ser que ya no será

el sentido principal de su ojo es la anticipación:
"así, —le explica al niño—, se acosa a la verdad".

 

  • Daniel Muxica
    Muxica, Daniel

    Daniel Muxica (1950-2009) poeta, narrador y editor argentino, nacido en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires. Sus textos poéticos han sido traducidos al inglés, francés, alemán y portugués.

    Publicó Hermanecer, 1976, Schapire; El poder de la música,1983, Stephane y Bloom Asociados y en 1987 El perro del alquimista, Stephane y Bloom Asociados.

    En 1988 editó Contra dicción, De la Pluma; en 1989 Ex Libris o el elogio de la dispersión, Editorial Xul y Siete textos premortales,1991, El Caldero.

    En 1993 El libro de las traducciones, El Caldero. En 1998 Nihil Obstat (cd-libro con las voces de Ingrid Pelicori, Horacio Peña y Juan Carlos Puppo).

    En 2004 Bailarina Privada, La Bohemia, (cd-libro con Ingrid Pelícori, Horacio Peña, Juan Palomino y Nora Sarmopria) y textos suyos son publicados en Colombia integrando la antología Poesía Perversa, Común Presencia.

    En 2005 editó La conversación, La Bohemia; ese mismo año se reedita en México, Nihil Obstat, Tinta nueva.

    En teatro: en 1988 estrenó Los ángeles organizados.

    En 1995 publicó La erótica argentina, antología poética 1600/1990, coedición Catálogos-El Caldero.

    En el 2002 publicó La huella sobre la arena, La Bohemia, una antología con selección y estudio sobre la obre del poeta Antón Arrufat.

    En 2003 Esto se cae, La Bohemia, selección y estudio sobre textos del poeta argentino radicado y muerto en París Edmundo E. Eichelbaum. En 2003 una nueva edición corregida y aumentada de La erótica argentina 1600/200,  Manantial.

    En 2005, sale su primera novela El vientre convexo, Sudamericana. Y en 2009 Las maravillas del doctor Tulp, Mondadori.

    Participó, además, de varias publicaciones en revistas y secciones culturales de Argentina y Latinoamérica como Crisis, (Bs. As.); La opinión; (Bs As); Clarín, (Bs. As); La Prensa, (Bs. As.); Diario de Poesía, (Bs. As.); Hablar de Poesía (Bs. As.);Crítica (Universidad de Puebla, México) Fornix (Perú); Aerea (Chile); Babel (Brasil) y varios sitios y revistas web argentinas del extranjero.

    En 2001 fundó la revista de textos poéticos Los rollos del mal muerto.

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