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Año 3 #24 Octubre 2016

La voz de Mileo

Casi todos/los días/lo mismo:/el silencio no para/de sonar. Dice Mileo (o calla y escribe) como revelación en un susurro, pausado, como un latido de vida.

Agua bebida
De Poemas sin libro (Ediciones en Danza, 2002).

A Irene Gruss

No sé hablar.
Me despierto alejado.
Trastabillo en mis pasos.

Inadecuado espejo de lo que podría
soy los que soy:
no me reparto.

Hasta aquí llegan luces
de horizontes oscuros.
Letanías de lobos.
Aullidos de luna llena.

Por aquí pasó alguien
a mojarme los ojos.

Pero no sé decirlo.

Dentro de mí hay un agua,
un silencio de campana.

 

La raya muerta
De Poemas sin libro (Ediciones en Danza, 2002).

A Raúl Mileo

En su ademán inmóvil suspendida,
aparición en el alud de espuma,
esperando ya no,
desesperada,
la raya muerta.

Encadenada a su espejo de arena
como los astros a su elipse, quieta,
cielo de bocas entreabiertas,
la raya muerta.

Muerta sin fin, sin alas, ciega.
Pájaro de tierra.
El mar la cubre y la descubre. Juega
con esa niña sin muñecas.

Para la luz del sol.
Para una catedral de luz desierta.
Para la vida sin la vida. Huella.
Vuelo de hondura de la raya muerta.
Raya no de diálogo.
De fin.
Página suelta.

Rumor de mar.
Amores en América
desaparecen de su puerta.
Brilla el frío solar y apaga el cielo.
Abre los ojos la raya muerta.

No raya de pasión.
No de quimera.
Ni de alegría ni de esperma.
Virtud del agua que en el agua queda.

A su salud postrera,
el ojo del crepúsculo se incendia.

Raya sin alas.

Pájaro de guerra.
Murió de un pescador que vive en pena.
En el fondo del mar
la vida late.
Pero es del aire lo que vuela.

 

Nocturno
De Poemas sin libro (Ediciones en Danza, 2002).

El cielo está armado.
La tierra está armada.
El fuego.
El agua viva.
Aquí está tu coraza.
Mi espalda de timbales.
Aquí la noche líquida
incandescente
oscura.
Aquí mi corazón:
en la batalla.
Y tú
como mi suerte
estás echada.

 

Seda
De Poemas sin libro (Ediciones en Danza, 2002).

Esto no es el Japón
pero es un hilo
invisible como el mundo.

Me despedí de mi amada
para no volver a verla.
Por eso el mar es tan hosco
tan árido, insensible.
Ya no veré Europa
ni la vasta estepa rusa
ni la frontera china.

Mi vida es una hoguera.
Amo hasta el daño que me hizo.

 

Lengua a la vinagreta
De Poemas del sin trabajo (Ediciones en Danza, 2007).

Cuando la tarde se inclina
el sin trabajo agacha la cabeza
y vuelve sollozando
al occidente.
Morón.
Todas las bocas miran al cielo
pero llueve solo agua.
Nadie ha visto nada similar a un bocado
porque miran con la boca.
En la ceguera de la hambruna
los ojos titilan como luciérnagas.
Parecen de perro las miradas
que padecen el brillo gástrico del crimen.

“Qué se le va a hacer”
—piensa el sin trabajo—
y el huracán de la humedad le venda el rostro
no más abrir la puerta.
De tanto no oler asado
se le atrofia la pituitaria
y él vacila entre quedarse y salir
que es quedarse afuera.

“Como todas las bocas miran al cielo
llueve solo agua” —dice—.
Nadie en el cielo ve cómo
también la lengua se atrofia
con el hambre.

 

Con la vista en el horizonte
De Poemas del sin trabajo (Ediciones en Danza, 2007).

El sin trabajo se quedó sin luz:
se lo tragó la verdad.
Ni acomodarse pudo: vacío
como silueta forense.
¿Por qué esperar del mundo una respuesta?
¿Qué sabe de uno la noche?
No hay fuera de las manos una acción.

Sólo lo inmóvil persevera:
lo demás es del viento.

 

San Cayetano
De Poemas del sin trabajo (Ediciones en Danza, 2007).

Es un día de fuego.
Estalla en los ojos
el sol de la cúpula
y es un incendio de odio la campana.

Cantan los fieles una fe que se apaga.
San Cayetano tiene la espiga marchita.

Pero bailan como alambres
las filas de fidedignos,
las columnas encendidas de la grey.

Es un día de fuego
porque hay fuego en los ojos
porque es de fuego el rostro que confía.

Es de fuego y tiene hambre.
La sombra no se come.

Ya no se bendice el agua.
Dios no tiene perdón.

El que está sin amor
o el que está sin trabajo
abandona la fila de creyentes
y camina junto a las paredes
escritas por los herejes.

 

En la ruta
De Poemas del sin trabajo (Ediciones en Danza, 2007).

El sin trabajo huele a quemado.
Su aspecto de sí mismo
lo descubre ante el mundo.
Como el amor se come con champán,
el sin trabajo no piensa enamorarse.
Pero vivaces
sus ojos se despiertan
cuando huele en el aire.
El sin trabajo cree en el humo
de las gomas encendidas.

 

Aullidos
(Edvard Munch, 1863-1944)
Inédito

Del otro lado de la calle
se escuchan todavía
los gritos.
Una sirena
le pone música
a la distancia.

Casi todos
los días
lo mismo:
el silencio no para
de sonar.

Pero esos gritos
hoy
y la sirena,
el estilete entrando en la garganta.

No es universo
todavía
mi angustia.
Pero siento ya el campo
sembrado.

 

Mutilaciones
(Frida Kahlo, 1907-1954)
Inédito

Oh, Paraíso.
Pesadilla de la vigilia.
No soy yo quien te invoca
sino las tímidas
criaturas del placer.
Una boca de pez
>en un cuerpo de acróbata.
¿Eso eres?
¿Quién soy?
Madera navegante
podrida por la sal.

Trenzan unas niñas
sus bucles de crepúsculo.
Sus cuerpos apenas
desnudos por la sombra,
dormidos
en su reciente despertar.

Estamos excluidos,
sueño mío. Lo cercano no puede
rozarse con un dedo.

Mi destino es hablar para la fruta.

Pero siento que el agua
se estanca dentro mío.
El aire.
La sangre.

Oh, sueño mío,
resiste.

 

  • Eduardo Mileo
    Mileo, Eduardo

    Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953) es poeta, fue secretario de redacción de la revista Babel y coordinador gráfico de la revista Humor. Poemas y notas de su autoría o sobre él aparecieron en las revistas Humor, El Porteño, Ñ, ADN Cultura, Diario de Poesía, Hablar de Poesía, entre otras, y en los diarios Clarín, La Nación, Página 12, La Capital y Los Andes, entre otros. Ha organizado ciclos de recitales de poesía y mesas redondas para la Feria del Libro, el Centro Nacional de la Música, la Biblioteca Nacional, entre otras instituciones y eventos. En el año 2000 recibió una beca nacional del Fondo Nacional de las Artes. Durante diez años dictó clases en la III Cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Integró la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA) desde 2003 hasta 2009.

    Integró el grupo poético La Epopeya, junto a Alberto Muñoz y Javier Cófreces. En Internet publica en el blog bloglaprida.blogspot.com y en la revista digital El Otro. Fue miembro del Consejo Editorial de la revista de poesía La Danza del Ratón hasta su último número, en 2001.

    Editó los libros:

    Quítame estas cruces (Ediciones del Escuerzo, 1982)
    Tiendas de campaña (Trocadero, 1985)
    Dos épicas (junto a Alberto Muñoz, Filofalsía, 1987)
    Puerto depuesto (Último Reino, 1987)
    Mujeres (Último Reino, 1990; 2da edición, Ediciones en Danza, 2005)
    Misa negra (Último Reino, 1992)
    Poema del amor triste (Ediciones en Danza, 2001)
    Poemas sin libro (Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, Ediciones en Danza, 2002)
    Muro con lagartos (Ediciones en Danza, 2004)
    Poemas del sin trabajo (Ediciones en Danza, 2007, con subsidio del Fondo Cultura Buenos Aires)
    El casete Mujeres (Circe/Último Reino, 1989), donde recita poemas del libro homónimo y otros.
    Misa negra, junto a Alberto Muñoz y al compositor Raúl Mileo.

    Ha editado los CDs:

    A boca de jarro e Irala, sueño de amor y de conquista. Junto a Javier Cófreces y Gabriela Franco, editó las antologías Última poesía argentina (Ediciones en Danza, 2008)
    Primeras poetas argentinas (Ediciones en Danza, 2009)
    Un palmar sin orillas (con Javier Cófreces, antología de la poesía de Francisco Madariaga, Ediciones en Danza, 2009).