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Año 1 #9 Junio 2015

Algunas poesías de Girondo

Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposas

EX VOTO

A las chicas de Flores


Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposas

Las chicas de Flores se pasean tomadas de los brazos para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.

Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás —empavesadas como fragatas— van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.

Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos los que pasan por la vereda.

Buenos Aires, octubre, 1920.

 

 

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias ¡pero eso sí!

—Y en esto soy irreductible —no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme!

Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamoras, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso, durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

 

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

 

 

Se miran, se presienten, se desean,

se acarician, se besan, se desnudan,

se suspiran, se acuestan, se olfatean,

se penetran, se chupan, se demudan,

se adormecen, despiertan, se iluminan,

se codician, se palpan, se fascinan,

se mastican, se gustan, se babean,

se confunden, se acoplan, se disgregan,

se aletargan, fallecen, se reintegran,

se distienden, se enarcan, se menean,

se retuercen, se estiran, se caldean,

se estrangulan, se aprietan, se estremecen,

se tantean, se juntan, desfallecen,

se repelen, se enervan, se apetecen,

se acometen, se enlazan, se entrechocan,

se agazapan, se apresan, se dislocan,

se perforan, se incrustan, se acribillan,

se remachan, se injertan, se atornillan,

se desmayan, reviven, resplandecen,

se contemplan, se inflaman, se enloquecen,

se derriten, se sueldan, se calcinan,

se desgarran, se muerden, se asesinan,

resucitan, se buscan, se refriegan,

se rehuyen, se evaden y se entregan.

 

 

CANSANCIO

Cansado

¡Sí!

Cansado

de usar un solo bazo,

dos labios,

veinte dedos,

no sé cuántas palabras,

no sé cuántos recuerdos,

grisáceos,

 

Cansado,

muy cansado

de este frío esqueleto,

tan púdico,

tan casto,

que cuando se desnude

no sabré si es el mismo

que usé mientras vivía.

 

¡Sí!

 

Cansado

por carecer de antenas,

de un ojo en cada omóplato

y de una cola auténtica,

alegre,

desatada,

y no este rabo hipócrita,

degenerado,

 

Cansado,

sobre todo,

de estar siempre conmigo,

de hallarme cada día,

cuando termina el sueño,

allí, donde me encuentre,

con las mismas narices

y con las mismas piernas;

como si no deseara

esperar la rompiente con un cutis de playa,

ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,

acariciar la tierra con un vientre de oruga,

y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

 

 

BALAÚA

De oleaje tú de entrega de redivivas muertes

en el la maramor

plenamente amada

tu néctar piel de pétalo desnuda

tus bipanales senos de suave plena luna

con su eromiel y zumbos y ritmos y mareas

tus tús y más que tús

tan eco de eco mío

y llamarada suya de la muy sacra cripta mía tuya

dame tu

Balaúa.

 

 

CANSANCIO

Y de los replanteos

y recontradicciones

y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado

y de los repropósitos

y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables

y del revés y del derecho

y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios

y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos

reductos

repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje

y treta terca en tetas

y recomienzo erecto

y reconcubitedio

y reconcubicórneo sin remedio

y tara vana en ansia de alta resonancia

y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario

y poro loco

y parco espasmo enano

y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico

cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos

de tanto error errante

y queja quena

y desatino tísico

y ufano urbano bípedo hidefalo

escombro caminante

por vicio y sino y tipo y líbido y oficio

recansadísimo

de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea

y de la revirgísima inocencia

y de los instintitos perversitos

y de las ideítas reputitas

y de las ideonas reputonas

y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias

desde qué mares padres

y lunares mareas de resonancias huecas

y madres playas cálidas de hastío de alas calmas

sempiternísimamente archicansado

en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio

o remeditativo o remetafísico y reartístico típico

y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua

y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas

y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras

simplemente cansado del cansancio

del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento

y al silencio.

  • Oliverio Girondo
    Girondo, Oliverio

    Oliverio Girondo (1891/1967) es uno de los poetas argentinos cuyo trabajo más ha influenciado. Realizó sus estudios en el Epson College de Londres y en el Liceo Luis Le Grand de París. Se recibió de abogado, aunque nunca ejerció la profesión. En 1911 inicia su actividad literaria fundando el periódico Comoedia; tras una breve experiencia teatral escribe La Madrastra y La comedia de todos los días.

    En 1922 aparece en Francia Veinte poemas para ser leídos en el tranvía; luego publica en Madrid, Calcomanías (1925). Construye en esa época una fuerte vinculación con los jóvenes que sustentan el proyecto vanguardista de la literatura argentina, siendo el autor de la redacción del Manifiesto de la revista Martín Fierro. Lleva una intensa vida literaria entre Buenos Aires y diversas capitales de Europa y se vincula con Salvador Dalí, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gómez de la Serna y Julles Supervielle. Las manifestaciones del surrealismo lo tienen como activo protagonista en París. También decide emprender un viaje desde Chile hasta México a fin de establecer contactos con nuevos escritores, representando a las revistasProaValoraciones y Martín Fierro. Se radica definitivamente en Buenos Aires en 1931 publicando al año siguiente Espantapájaros (al alcance de todos) con una desopilante campaña publicitaria que incluye una carroza fúnebre y un gigantesco muñeco de papel maché por la Avenida 9 de julio, logrando agotar en pocos días los 5000 ejemplares de la edición.

    Casado con Nora Lange en 1943, la pareja hace de su casa un lugar de reuniones literarias, frecuentada por escritores jóvenes (Enrique Molina, Alberto Vanasco, Edgar Bayley) quienes lo consideran un maestro.

    Su decisiva ruptura con el modernismo y sus seguidores, más la vigorosa renovación de la sacralizada zona poética de las primeras décadas del siglo, a las que contribuyó de manera notable y extensa, ubican a Oliverio Girondo como un mojón de la vanguardia poética en Hispanoamérica. Muere en Buenos Aires el 24 de enero de 1967.

    Entre sus obras figuran: 

    Veinte poemas para ser leídos en el tranvía

    Calcomanías

    En la masmédula

    Espantapájaros (Al alcance de todos)

    Persuasión de los días

    Campo Nuestro

    Interlunio

    Yo tan y

    Destino

    Topatumba

    Cansancio

    Mi mito

    Ella y otros poemas.