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Año 1 #6 Marzo 2015

El discreto encanto de Varèse

La música de Varèse hiere los parámetros y criterios musicales de melodía y armonía y, sin embargo —o por eso mismo—, resulta increíblemente atractiva para el oído si es curioso e imprudente. A esto sumamos la dirección del gran Pierre Boulez, quien supo decir que a él lo mueve la transgresión.

  • Edgar Varèse
    Varèse, Edgar

    Edgar Varèse (1883-1965) fue un compositor francés de música académica e importante precursor de la “música concreta”. Estudió en Turín, en París, en San Petersburgo y en Berlín. En esta última ciudad fundó el Simphonischer Chor. En 1915 se trasladó a California, y en 1916 a Nueva York.

    Su música, increíblemente innovadora, se abrió de los conceptos habituales de melodía y armonía, y exploró nuevas regiones de la sonoridad valiéndose de, literalmente, sirenas, pitidos, vientos, chirridos y una amplia gama de resonancias electrónicas. “Sonido organizado”, le decía él. Lejos de un merodeo azaroso, su investigación se vertebró como una búsqueda tan estética como científica. De hecho, Varèse se llamaba a sí mismo “operario de ritmos, frecuencias e intensidades”.

    Teniendo en cuenta que no se conservan sus composiciones de juventud, se considera Américas (1920-1921) el punto de partida de su obra. Luego, Ofrendas (Offrandes, 1921) e Hyperprism (1922-1923).

    De su obra posterior, las más notables y conocidas composiciones son las siguientes:

    Integrales (1924)

    Arcana (1927)

    Ionisation (1933)

    Ecuatorial (1934)

    Densidad 21,5 (1936)

    Desiertos (1955)

    Poema electrónico (1958)

    Nocturnal (1961)

    Su música fue y sigue siendo objeto de diversas opiniones, elogios y hasta detracciones. Forma parte, indudablemente, de las creaciones ineludibles del siglo XX.


     
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