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Año 5 #55 Mayo 2019

El tango tuerca

Rodolfo Mederos, discípulo y amigo del gran Astor Piazzolla, emula la actitud de su maestro, quien en vida supo ningunear a Eduardo Rovira. Ante la presumible insistencia, le dice a un periodista lo que “no diría para una nota pero sí en una mesa de café”. Que la música de Rovira no es sincera, que no es genuina.

Las opiniones de Rodolfo Mederos —músico de excelencia, sin lugar a dudas— en este reportaje de Julio Nudler son, cuanto menos, desafortunadas. Mejor músico que declarante, nos da la pista de su encono: “Tuvo una formación académica y la quiso trasladar al tango, emulando a Piazzolla”. Porque, como todos debieran saber, hay territorios que están mal, salvo para…

“¿De Rovira? No sé qué decirte”, reaccionó Rodolfo Mederos. “O mejor, sí sé qué decirte, pero no sé si te va a gustar. Por ahí querés poner cosas elogiosas.”

—No necesariamente.

–A mucha gente Rovira le gusta, qué se yo.

—¿Fue muy errático, muy irregular?

–Lo que yo no diría para una nota pero sí en una mesa de café, es absolutamente lo que pienso.

Supongamos entonces que ésta es una mesa de café...

–A mí Rovira no me gusta y nunca me gustó. Su música no me parece sincera. Es de un modernismo forzado, independientemente de que haya escrito un par de tangos rescatables o incluso valiosos. En todo caso, no es Agustín Bardi. En los años en que surgió el vanguardismo musical en el tango, movimiento liderado por Piazzolla, se pensó a Rovira como otro polo posible. Pero era la antítesis.

¿Qué le faltaba?

–No era genuino. Tuvo una formación académica y la quiso trasladar al tango, emulando a Piazzolla. En esa época era muy bien comentado que Piazzolla había estudiado con la Boulanger, porque parece que afuera se estudia mejor... Era como un descubrimiento. Conservo notas que decían que Piazzolla era el Bach del bandoneón o componía como Mozart, y que incorporaba al tango elementos de la música erudita. ¡Como si eso fuese novedoso! ¡Arolas ya lo hacía! Eso parecía darle a Piazzolla un plus. Más allá de que su música era valiosa y representaba una renovación en eltango, la percepción era más “tuerca”: ¡Mirá cuánto pone de Bach, de Ravel! ¡Si parece Bartok!
¿Y a todo esto Rovira?

–Creo que quiso hacer lo mismo. Quiso incrustar su erudición en el tango, pero sin fortuna. Para mí sus obras son áridas. Yo prefiero una buena melodía, hecha con bastante intervención de las tripas, y no porque defienda el analfabetismo compositivo. Piazzolla había brotado como un pozo de petróleo, y alguien pensó que Rovira podía ser otro, pero perforaron y salió cualquier otra cosa. Y lo mismo ocurrió y ocurre con otros Roviras.

¿Esto incluye al llamado pospiazzollismo?

–Exactamente. Es lo más viciado y enfermo del movimiento que Piazzolla provocó. De todas maneras, volviendo a Rovira, también hay que decir de él que hizo una obra, y lo peor es lo que no se hace. Sus ideas musicales no coinciden con las mías, pero eso a quién le importa. Cada uno hace lo que puede, lo que quiere y lo que cree que debe hacer.

  • Julio Nudler
    Nudler, Julio

    Julio Nudler (1941-2005) fue un economista, periodista y escritor argentino. Hijo de una pareja de inmigrantes polacos que llevaban una vida austera, Faiwisz, sastre de profesión, y Ryfka, ama de casa. Pasó su infancia en barrio de Caballito. El primer gran referente de su joven mundo fue su hermano Oscar, cinco años mayor que él, quien con el tiempo se convirtió en filósofo. Todavía era un niño cuando decidió a estudiar violín. A los 15 años ya había compuesto la partitura de un tango con letra de Héctor Negro. Los Nudler.

    En 1967 conoció a quien fue su compañera de vida, la también periodista Hilda Cabrera. En enero de 1967, llegaron a un pueblo cercano a Frankfurt, donde se dedicaron a estudiar alemán durante ocho horas diarias en una sede del Instituto Goethe.

    Julio Nudler comenzó a escribir hacia fines de 1968 sobre temas de economía en el semanario Análisis, dirigido por el abogado Fernando Morduchowicz y con Gregorio Verbitsky como subdirector. Ese 1971 pasó a trabajar en La Opinión de Jacobo Timerman, donde fue redactor especial y luego secretario de economía. Saltó a Clarín en 1972.

    En 1977, en plena dictadura, con su esposa Hilda, partió hacia España, donde tuvieron en 1978 a su único hijo, Darío Nudler Cabrera, sociólogo, periodista y escritor de cuentos infantiles. Regresaron a la Argentina en 1981, aún en tiempos de dictadura, y recibieron amenazas por las notas críticas que Nudler escribió sobre la política económica de la dictadura genocida.

    Desde 1984, trabajó para La Razón, Somos, Tiempo Argentino y Página/12, donde se desempeñó como jefe de la sección de economía.

    Al final de su carrera denunció "censura" por las autoridades de Página/12. Fue luego de una nota que no le publicaron en la que denunciaba actos de corrupción sobre grandes empresarios y funcionarios del gobierno. Eso generó una gran controversia. Su nota fue luego publicada, pero por Horacio Verbitsky, en su doble página, aunque acompañada de un análisis que mostraba errores e imprecisiones que no hacían recomendable que hubiera sido difundida sin un chequeo más exhaustivo.