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Año 3 #32 Junio 2017

El mundo de Grosclaude

Grosclaude suele usar materiales de descarte, con ellos realiza obras de una gran originalidad que conjugan —como dijo Cecilia Cavanagh— "el constructivismo rioplatense, lo alegórico de lo indígena americano y el art-brut o arte marginal".

Ha dicho Raúl Santana sobre la obra de Luis Grosclaude: "Basta recorrer esta muestra antológica para constatar que en sus construcciones zoomórficas o antropomórficas, sea en el plano o en las obras tridimensionales, la obra de Grosclaude se emparienta con el llamado ‘arte primitivo’ por las extraordinarias maneras que tiene el artista de significar el objeto referente en vez de representarlo: rasgo fundamental del arte de todas las culturas neolíticas que Claude Levy–Strauss denominó ‘sociedades frías’”. Y agrega: “Con la gracia que siempre preside sus obras, Grosclaude nos propone una singular fauna argentina que es uno de los hallazgos donde se muestra el poder transfigurante del artista.

“En los objetos, o ‘juguetes-metáfora’, Grosclaude busca explorar, en pequeña escala, el mismo territorio geométrico y espacial de los constructivistas —precisa Cavanagh—. Figuras simples, siempre en madera, que pinta con vivos colores, asimismo primarios, blanco y negro, permiten reconocer animales originarios de diferentes regiones de la Argentina, como también personas, ingeniosas maquinarias e incluso alguna arma que solo reconoce la mente despejada de un niño cuando visita su exposición.”

 

  • Luis Grosclaude
    Grosclaude, Luis

    Luis Grosclaude (1937) nació en el oeste bonaerense, calles de tierra, lagunas, arboledas. Allí surgen los símbolos fundantes de su acervo plástico: los animales. Cursó las Escuelas de Artes Visuales Nacionales, donde el maestro Gigli influyó provechosamente con su rigor docente. De Ferraris, Torrallardona, Butler, le transmitieron las bases de la composición y el color. Su visión se amplía frente a la obra de Leger, la imagen rotunda y colores plenos. Es impactado por las vigorosas síntesis colorísticas de Russo y Seoane y sensibilizado por la poética de la línea de Miró.

    Ha realizado innumerables muestras individuales y colectivas, en el país y el extranjero.

    Luis Grosclaude juega y, como sabemos, el juego es algo muy serio. Delante de su obras advertimos que su juego no podría tener lugar en otro sitio que en tierras americanas. Sin banderas ni exclamaciones: el humor de Grosclaude (que nace de la tierra) no las necesita. Están presentes (conservadas, expuestas) las huellas de los calendarios mayas, de una fauna universal de pájaros, leones, yacarés, y estrellas y mujeres.

    Dijo sobre Grosclaude el crítico Raúl Santana: "Frente a las obras de Grosclaude habría que señalar una despojada amalgama de Constructivismo, Art-Brut y de formas que nos remiten a lo emblemático indígena. Grosclaude juega y jugando interroga maderas desechadas, cajones de frutas encontrados y una multitud de materiales descartados. La versatilidad con que el artista encuentra relaciones entre esos fragmentos es inagotable. Alguna vez declaró que la madera obliga a una esquematización de la forma hacia la síntesis, de allí la reducción a lo esencial: el signo. Hasta cierto punto estas pinturas, relieves, objetos y esculturas emergen como signos casi siempre elaborados con los primarios y el blanco y negro para ponernos frente a este mundo donde si de peces se trata, proceden de un mar que sólo ve el ojo del sueño; si de pájaros se trata vienen de un aire que es un flujo imponderable. Así, este mundo de contenida elocuencia narra una aventura singular: el momento en que la contingencia de lo vivo se trastoca en la necesidad del signo."

    www.grosclaude.com.ar
    www.artebus.com.ar