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Roberto Arlt

Roberto Godofredo Christopersen Arlt (1900/1942) nació en Flores, Buenos Aires, en un hogar de precarios recursos. No recibe instrucción formal pero tempranamente se revela el fervor por la lectura, Baudelaire, Dostoievski, Baroja, Tolstoi y Gorki entre otros.

 A los dieciséis años, abandona la casa paterna por diferencias con su padre y trabaja como peón y mecánico. También buscó fortuna como inventor con poco éxito. Finalmente recala en el periodismo, se inicia en las letras con el cuento Jehová (1918), y comienza su primera novela, El juguete rabioso (1926).

Se traslada a Córdoba para cumplir con el servicio militar y conoce a su esposa, Carmen Antinucci. En esa ciudad nace su hija Mirta.

Regresa a Buenos Aires y se reintegra al periodismo. Literariamente se vincula al grupo de Florida (a instancias de Güiraldes), pero su impronta popular lo incluiría entre los de Boedo.

En 1927 trabaja en el diario Crítica como cronista policial y en el diario El Mundo aparecen sus célebres columnas: Aguafuertes porteñas (1928/35) y algunos de sus cuentos como “Insolente jorobadito”, que dará título a la antología El jorobadito (1933).

Su segunda novela, Los siete locos (1929), y su continuación, Los lanzallamas (1931), son ambientadas entre rufianes, locos y mesías envueltos en un vacío existencial e inmersos en una sociedad putrefacta. El amor brujo (1932) es un alegato contra la falsa moral del matrimonio burgués.

Incursiona en el teatro con 300 millones, Prueba de amor, Saverio el cruel, El fabricante de fantasmas, La isla desierta (1937), África (1938), La fiesta del hierro (1940), La juerga de los polichinelas (1934) y Un hombre sensible (1934 y El desierto entra en la ciudad (1940).

En sus viajes por España, África y Sudamérica se inspira para las Aguafuertes españolas y africanas, el cuento “El criador de gorilas” (1941) y “Un viaje terrible” (1941). De regreso en Buenos Aires en 1935, escribe brevemente sobre cine y hace crítica internacional. En 1940 enviuda y se casa nuevamente.

Ha sido uno de los pioneros en introducir en el escenario literario la marginalidad del ámbito urbano. Alterna la realidad con expresiones de tipo fantástico y absurdo. La crítica se ha interesado en los aspectos formales y técnicos de su prosa. Ha sido traducido a numerosos idiomas y adaptado al cine (Noche terrible y Los siete locos (Torre Nilson), El juguete rabioso (Paolantonio), Saverio el cruel (versión libre de Willicher).

Murió imprevistamente de un ataque cardíaco el 26 de julio de 1942. El reconocimiento a su talento es póstumo y se inicia con Raúl Larra quien publica Roberto Arlt, el torturado (1950).